nº137
Seguramente la nueva serie de El Coche Fantástico (Knight Rider), que podremos ver en TV1, no marcará tanto a la gente como la primera entrega, de mediados de los ochenta, cuando se emitieron noventa episodios en cuatro temporadas, sin contar con las posteriores reemisiones.
De la mano de la NBC nos llegan ahora los nuevos capítulos donde Kitt (Knight Industries Two Thousand) ya no es el mismo Pontiac Firebird Trans Am de antes que conducía Michael Knight. Ha pasado a ser un Ford Mustang, un Shelby GT500 edición especial KR –con muchas reminiscencias del mítico Eleanor que pudimos ver en 60 Segundos con Nicolas Cage–, conducido ahora por el hijo de Michael, Mike Tracer.
Un coche fantástico, el más potente jamás creado sobre la faz de la tierra, que cambia de forma y color, y que está equipado con un superordenador capaz de hackear cualquier sistema. Podremos verlo en sus tres versiones: Kitt Hero para retos normales, Kitt Attack para más velocidad gracias a sus partes especiales, y Kitt Remote, que conduce él solito (algo nada extraño en pleno siglo XXI).
Parece que hemos perdido la facultad de imaginar e inventar cosas nuevas, o quizás es que todos nos estamos haciendo mayores y tenemos que recurrir al remember o revival para conseguir llamar la atención de los espectadores.
